Por: Psic. Irma Fernández
¿Quién no ha presenciado el berrinche de un niño que llora
y grita a todo pulmón? Esta situación genera sensaciones ambivalentes, queriendo alejarse y/o averiguar lo que quiere para dárselo, termine la rabieta y la tensión imperante.
El comportamiento junto con el
lenguaje, son una muestra de los esquemas mentales de las personas. Observar y escuchar a alguien nos da una idea
de la forma y organización de su pensamiento independientemente de su edad, sexo y
condición social.
Hay otros comportamientos
que llaman la atención de inmediato (movimientos repetitivos, aleteos, giros,
gritos, balanceos y un largo etc.) propios
de personas que se encuentran dentro del espectro autista.
Es posible tener
una idea de lo que es el autismo. Lo que
debe quedar claro es que no es una enfermedad y por lo tanto, no se cura.
El autismo es una forma de desarrollo diferente, es una
alteración neurobiológica que afecta áreas importantes del desarrollo en
diferentes grados, es por esto que se considera un espectro pues en la persona con autismo un área puede no estar tan
comprometida como otra. El autismo es
una condición con la cual se nace. La sintomatología aparece durante los primeros 3 años de
vida.
Los padres, cuidadores y
médicos pediatras deben estar alerta cuando un niño muestre estos signos
de alarma: habló y dejó de hacerlo, sin haber sufrido un accidente
que pudiera resultar en daño neurológico en las áreas del lenguaje (Wernicke y
Broca). Toma la mano de quien lo
acompaña y lo lleva a lo que quiere, sin
mirar a la persona ni mencionar palabras. Muestra sordera central, es decir, le llaman
por su nombre pero no responde aún sin ser sordo. Realiza movimientos repetitivos como
correr, girar sin mareos, saltar más de lo esperado en niños de su edad u otros.
Es sensible a los ruidos por eso, llega a tapar sus oídos, a ciertas texturas
en alimentos siendo así repetitivo en su alimentación, sensible a cierto tipo
de ropa (le molestan las etiquetas) y su
forma de
jugar es repetitiva (alinea sus juguetes o los clasifica por tamaño o
color) o mecánica (arma y desarma torres
sin dar un sentido a la misma) no logra
el juego simbólico (el como si… un lápiz fuera una espada) ni juego de roles donde se es otra persona.
Las áreas que están comprometidas son:
Comunicación, socialización,
pensamiento, conducta y registro sensorial.
El cerebro de una persona con
autismo, no logra regular la respuesta
de manera adaptativa debido a la forma
en que recibe la información de todas las partes del cuerpo, es por esto que la conducta de una persona
con autismo siempre llama la atención. Tampoco es generador de ideas, cuenta
con una capacidad de memoria que logra almacenar una cantidad impresionante de
información en diferentes formatos: cuestionamientos, declaraciones, expresiones,
etc.
Para que se trate de autismo, debe haber alteraciones en las áreas ya mencionadas,
todas juntas en mayor o menor grado.
La detección temprana junto
con una
intervención adecuada ofrece un
pronóstico alentador puesto que se
tiende a mejorar las habilidades con las que se cuenta y dar
respuesta a las áreas de oportunidad.
Antes de hacer un juicio de un
niño que hace berrinche etiquetándolo de mal educado y de la madre que no lo puede controlar
pensando que es consentidora, proporcionemos el beneficio de la comprensión,
tolerancia y respeto, pues puede tratarse de un niño con una condición
diferente que necesita un ambiente
estructurado el cual ha cambiado por n cantidad
de circunstancias sin entender el porqué.
“Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su
comportamiento”.
Albert
Einstein.

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