sábado, 21 de mayo de 2016

Mi hijo hace berrinches ¿eso es un síntoma de autismo?





Por: Psic. Irma Fernández
 
¿Quién no ha  presenciado el berrinche de un niño que llora y grita a todo pulmón? Esta situación genera sensaciones ambivalentes,  queriendo alejarse  y/o averiguar lo que quiere para dárselo,  termine la rabieta y la tensión imperante.

El comportamiento junto  con el  lenguaje, son una muestra de los esquemas mentales de las personas.  Observar y escuchar a alguien nos da una idea de la forma y organización de su pensamiento  independientemente de su edad, sexo y condición social.

Hay otros comportamientos que llaman la atención de inmediato (movimientos repetitivos, aleteos, giros, gritos, balanceos y un largo etc.) propios   de personas que se encuentran dentro del espectro autista.

Es posible tener una idea de lo que es  el autismo. Lo que debe quedar claro es que no es una enfermedad y por lo tanto, no se cura.
El autismo  es una forma de desarrollo diferente, es una alteración neurobiológica que afecta áreas importantes del desarrollo en diferentes grados, es por esto que se considera un espectro pues en la persona   con autismo un área puede no estar tan comprometida como  otra. El autismo es una condición con la cual se nace. La  sintomatología  aparece durante los primeros 3 años de vida. 

Los padres, cuidadores y médicos pediatras deben estar alerta cuando un niño muestre  estos signos de alarma:   habló  y dejó de hacerlo, sin haber sufrido un accidente que pudiera resultar en daño neurológico en las áreas del lenguaje (Wernicke y Broca).  Toma la mano de quien lo acompaña y lo lleva a lo que quiere, sin  mirar a la persona ni mencionar palabras.   Muestra sordera central, es decir, le llaman por su nombre pero no responde aún sin ser  sordo. Realiza movimientos repetitivos como correr, girar sin mareos, saltar más de lo esperado en niños de su edad u otros. Es sensible a los ruidos por eso, llega a tapar sus oídos, a ciertas texturas en alimentos siendo así repetitivo en su alimentación, sensible a cierto tipo de ropa (le molestan las etiquetas) y  su  forma de  jugar es repetitiva (alinea sus juguetes o los clasifica por tamaño o color)  o mecánica (arma y desarma torres sin dar un sentido a la misma)  no logra el juego simbólico (el como si… un lápiz fuera una espada)  ni juego de roles donde se es otra persona.

Las  áreas que están comprometidas son:

Comunicación, socialización, pensamiento, conducta y registro sensorial.

El cerebro de una persona con autismo,  no logra regular la respuesta de manera adaptativa debido a  la forma en que recibe la información de todas las partes del cuerpo,  es por esto que la conducta de una persona con autismo siempre llama la atención. Tampoco es generador de ideas, cuenta con una capacidad de memoria que logra almacenar una cantidad impresionante de información en diferentes formatos: cuestionamientos, declaraciones, expresiones, etc.

Para que se trate de  autismo, debe haber  alteraciones en las áreas ya mencionadas, todas juntas en mayor o menor grado.

La detección temprana junto con  una  intervención adecuada  ofrece un pronóstico alentador puesto que se   tiende a mejorar las habilidades con las que se cuenta y dar respuesta  a las áreas de oportunidad.

Antes de hacer un juicio de un niño que hace berrinche etiquetándolo de mal educado  y de la madre que no lo puede controlar pensando que es consentidora, proporcionemos el beneficio de la comprensión, tolerancia y respeto, pues puede tratarse de un niño con una condición diferente  que necesita un ambiente estructurado el cual ha cambiado por n cantidad de circunstancias sin entender el porqué.

“Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento”.

Albert Einstein. 

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