Dando continuidad a nuestro tema
de la inteligencia emocional es muy importante hablar hora de las emociones,
pues es punto de partida para poder en primer lugar identificarlas y
posteriormente controlarlas.
Cualquier estímulo que recibimos o situación que
vivimos, ya sea externo (de nuestro
medio ambiente, o interno (de nuestra mente o cuerpo) siempre va a provocar en
nosotros una emoción que sin lugar a duda nos llevará a tener una determinada
conducta, por lo tanto, una emoción es el significado subjetivo y el sentido
que se le da a una experiencia. Una emoción es identificada como una experiencia que se
siente y que conocemos desde que nacemos, y a su vez, es considerada como un
estado fisiológico.
Cuando se manifiestan las
emociones intervienen factores genéticos y culturales; los genéticos propician
que las personas respondan a las emociones
básicas con ciertas expresiones faciales; sin embargo la forma final de
estas expresiones vienen del aprendizaje dentro de nuestra dinámica familiar y
social. Por ejemplo existen emociones básicas que comprenden las mismas
manifestaciones faciales, es decir, los mismos gestos en todas las culturas,
como es la alegría, la cual se expresa sonriendo o riendo, pero dentro de la
misma sociedad las personas exteriorizamos una misma emoción de diversas
maneras porque hemos aprendido comportamientos diferentes. También las
expresamos a través de vocalizaciones como son por ejemplo los gritos, los que
denotan miedo o enojo, o los
berrinches que son frecuentes en
los pequeños que denotan molestia. Por eso es muy común percibir una emoción
al escuchar la voz la una persona, pero
a su vez es necesario observar su
lenguaje corporal.
Es importante señalar que las
emociones no son buenas, ni malas, simplemente son emociones. En la infancia aprendemos
a expresar determinadas emociones pero a reprimir otras y esto es
principalmente a que durante las discusiones familiares no solemos
confrontarlas ya sea porque producen dolor o desagrado, o porque no se quiere
sufrir, o por miedo a no poder controlarlas; como consecuencia de esa represión,
las emociones se transforman en rencor, egoísmo, envidia, etc. Es por eso la
importancia de aprender a expresarlas, pues las familias donde se expresan abiertamente los pequeños
desarrollan el vocabulario necesario para pensar y comunicar sus emociones,
mientras que las familias donde se suprimen y se evita la comunicación es más probable que los niños repriman sus
emociones.
Pues bien diremos entonces cuales
son los pasos para desarrollar la inteligencia emocional.
1. Conocer las principales emociones y su
significado.
2. Identificar mi forma de reaccionar ante los
sucesos cotidianos y la emocione
asociada a dicha reacción. Enfocarme en aquellos casos donde mi reacción es
negativa.
3. Identificar mis pensamientos asociados a toda
emoción/reacción. Concentrarme en aquellos donde su reacción es negativa y
buscar cambiar emociones y pensamientos.
Ahora que ya tenemos los
pasos los invito a que inicien este
proceso de identificación. ¿Cómo?,
simplemente tratando de percatarnos
cuando expresamos una emoción: enojo, tristeza, decepción, alegría, etc. Cómo
la estamos expresando.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario